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El poder de las premisas - Qualiplus

El poder de las premisas
Somos seres racionales. Por lo menos fue eso que nos enseñaron (y continuamos aceptando, a pesar de las incómodas y frecuentes evidencias que afirman lo contrario). Y por ser racionales, virtualmente todo lo que hacemos está fundamentado en una o más premisas lógicas. Premisa, definido en el diccionario, es “un principio que sirve de base a la conclusión de un raciocinio.” Entonces, las premisas generan conclusiones lógicas y estas a su vez determinan nuestras actitudes y decisiones. De donde podemos concluir que las tales premisas son extremadamente poderosas, pues gobiernan nuestras acciones, comportamientos, cultura y la forma como vemos el mundo a nuestro alrededor. Aquella definición léxica, sin embargo, no revela un hecho de vital importancia sobre las premisas: en la gran mayoría de veces nosotros las asumimos sin cualquier cuestionamiento, y ni siquiera las traemos para el nivel del consciente. 
Felizmente, por obra de la misericordia divina, muchas decisiones que tomamos están fundamentadas en premisas totalmente válidas y útiles. Pero es impresionante constatar cuánto, en todos los aspectos de la vida, nuestras decisiones y comportamientos están fundamentados en premisas inválidas, lo que acaba trayendo consecuencias perjudiciales, cuando no desastrosas. Para restringir la discusión al aspecto empresarial, cito a seguir un venerable maestro de la administración moderna, que corrobora el punto en cuestión:
“A medida que nos profundizamos en el conocimiento económico, vemos que las premisas básicas de mucho de lo que se enseña y practica bajo el nombre de ‘gestión’ está irremediablemente desactualizado… De hecho, la mayoría de nuestras premisas sobre negocios, tecnología y organización tienen por lo menos 50 años de edad; duraron más de lo que debían… Como resultado, estamos predicando, enseñando y practicando políticas contraproducentes, cada vez más fuera de sintonía con la realidad. Tales premisas, que determinan las cosas para las cuales debemos estar atentos y cuáles debemos ignorar, son normalmente mantenidas en el subconsciente de profesores, escritores y practicantes en todo el mundo. Entonces, ellas son raramente analizadas, raramente estudiadas, raramente desafiadas, y hasta raramente explicitadas.”
(Peter Drucker, en entrevista concedida a la Revista Forbes, 5/Oct/98)
El lector que ha acompañado mis artículos anteriores ha de notar que varios de ellos fueron dedicados a exponer y cuestionar premisas falsas que aún imperan como eminencias pardas en el mundo corporativo. A título de ilustración, siguen algunos ejemplos de cómo \[1\] premisas equivocadas llevan a \[2\] decisiones gerenciales que a su vez producen ciertas \[3\] consecuencias desastrosas:
- \[1\] Si “La reducción de costo siempre trae aumento de la rentabilidad”, entonces debemos \[2\] establecer proyectos y metas de reducción de costo para todas las áreas de la empresa; lo que acaba llevando a \[3\] cortes ciegos de gastos que acaban impactando algún aspecto vital para el flujo de valor, con consecuente pérdida de la capacidad de reacción cuando el mercado se recupera, pérdida de ventas y pérdida de la rentabilidad a mediano y largo plazo.
- \[1\] “Somos gerentes y ejecutivos experimentados, y sabemos siempre cómo y dónde mejorar”, entonces \[2\] no necesitamos realmente crear mecanismos para recolectar e implementar las ideas de la ‘mano de obra’”, lo que lleva a la \[3\] pérdida de numerosas oportunidades de mejora en el día-a-día de trabajo, además de causar desmotivación del personal.
- \[1\] “Ya sabemos lo que los clientes necesitan”, por lo tanto \[2\] no necesitamos crear mecanismos para entender y observar a nuestros clientes en su interacción con nuestros productos en el campo, lo que hace que \[3\] oportunidades de mejora e innovación pasen desapercibidas.
Y la lista podría continuar con varios otros ejemplos, pero esos son suficientes para tomar en cuenta la relevancia práctica del tema. La próxima consideración es: ¿cómo podemos detectar premisas inválidas y cómo salir de la camisa de fuerza en que ellas sutilmente nos meten? Falta espacio aquí para abordar esa cuestión en detalles, pero les ofrezco un tip: la adopción de premisas inválidas nos coloca en conflictos o dilemas (acciones opuestas que deberíamos tomar, para atender diferentes requisitos o condiciones necesarias para conquistar un objetivo común), y tales conflictos a su vez acaban causando algún tipo de discrepancia, incoherencia o “efecto indeseable” en la realidad que vivimos. Y, gracias a Eli Goldratt, tenemos una herramienta maravillosa que, a partir del efecto indeseable, nos permite estructurar el conflicto y traer a la luz las premisas inválidas, al mismo tiempo que apunta para una solución innovadora capaz de eliminar el conflicto: es la “nube de conflicto”, una de las herramientas utilizadas en el proceso de raciocinio lógico (el “Thinking Process”) de la Teoría de las Restricciones. Una vez dominada, la técnica de la nube de conflicto puede ser aplicada toda vez que (a través de la observación atenta) detectamos algún problema que nos traiga incomodidad suficiente para justificar el análisis, sea en la vida profesional o personal. Y para aprender el Thinking Process, su segunda mejor opción (después del entrenamiento ofrecido por nuestra consultora, claro!) es el libro “The Logical Thinking Process”, de autoría de mi amigo H. William (“Bill”) Dettmer.
Hasta la próxima edición!
Eduardo C. Moura
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