La fórmula de Gleicher para los procesos de cambio
Creo que es bastante didáctica esta “fórmula” propuesta por el D. Gleicher. Muestra los factores básicos involucrados en un proceso de cambio, así como su interrelación: C=Cambio (el resultado final deseado); I= Insatisfacción; V=Visión; P=Primeros Pasos; R= Resistencia. De hecho, para haber cambio, primero es necesario que haya insatisfacción. Cuando todos están satisfechos con el status quo, no hay cambio. La satisfacción puede ocurrir porque el sistema es realmente muy bueno (y en ese caso el cambio no sería necesario) o porque todos comparten de una anastesiante ignorancia que no les permite ver los aspectos negativos (presentes o futuros) del sistema. Considerando que los sistemas “realmente muy buenos” son realmente muy raros, es mucho más probable que el primer factor que bloquea la mayoría de cambios sea la falta de percepción consciente respecto a los problemas de la realidad. Entonces es prerrequisito que alguien (o un grupo de personas) con poder de decisión o influencia despierte o sea despertado y vea los problemas actuales y sus efectos negativos sobre el desempeño del sistema.

Aunque el nivel de insatisfacción esté altísimo, aun así el cambio no ocurre si faltan los demás elementos de la ecuación: también es necesaria una visión suficientemente inspiradora cuanto al estado futuro deseado para el sistema. Insatisfacción sin visión es simplemente desesperanza. Y visión sin insatisfacción es apenas un dispensable cuento de hadas. Es cierto que estos dos factores caminan juntos en un proceso de cambio, pero también dependen de un tercer factor crucial: un conjunto coherente de acciones capaces de producir el mayor avance posible en dirección a la visión. Ya decía un sabio de la antigua China: “la caminata de las mil millas comienza con el primer paso”. Visión sin acción (primeros pasos) es solamente un sueño, y acción sin visión no produce nada más que estrés. De modo que el signo de multiplicación en la “fórmula” está bien colocado: existe una total dependencia entre insatisfacción, visión y primeros pasos; son todas condiciones necesarias para el cambio.
Infelizmente, por no conocer o seguir estos puntos tan básicos, el escenario típico que se observa por ahí son intentos desastrosos de cambio. En algunos casos, abundan los reclamos o reprensiones (apenas), sin embargo sin apuntar a ninguna visión o qué hacer de diferente. En otras circunstancias se publica la “visión”, pero la cosa queda por ahí mismo: apenas una insípida frase en la pared. Incluso, en otras situaciones impera un “activismo desenfocado”, con acciones inspiradas por algún modismo organizacional que privilegia la técnica sobre el propósito.
La fórmula aun provee una última alerta: juntos, los tres factores tienen que superar la resistencia natural al cambio. Aunque los consideremos simultáneamente, si lo hacemos de manera tímida y diluida entre otros varios “programas”, sin un consenso de prioridad y urgencia, tampoco tendremos éxito. Concluimos que para haber cambio es indispensable que la insatisfacción se muestre de modo tan penetrante, y la visión sea revelada de modo tan inspirador y los primeros pasos sean presentados de modo tan lógico que se produzca una energía de transformación tan poderosa que simplemente atropella la inercia, paradigmas e intereses relacionados con el “status quo”.
Hasta la próxima semana!
Eduardo Moura
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